Hacer una comida trampa debería ser un escape o alternativa fuera de un plan de pérdida de grasa, pero no debería estar planteado como algo totalmente necesario. Si realmente no tienes esa necesidad imperiosa «sobre todo emocional», no deberías hacerla.

Piensa que hacer un plan de restricción calórica durante la semana con el objetivo de perder grasa es un trabajo duro y serie en muchas de las personas que lo llevan a cabo, y hacer una comida libre o trampa, sin control, puede llevar al traste el trabajo de toda la semana, e incluso hacerte engordar más todavía. Con lo que deberíamos de tener mucho cuidado con esta “herramienta”, si así la vas a usar, y solamente si verdaderamente la ves necesaria para tu avance en resultados, porque necesitas ese pequeño descanso mental.

 

Otra alternativa a la comida trampa, más “saludable”, o lo que vendría a ser una comida trampa controlada, podría ser una recarga de carbohidratos puntual, o refeed, en la que se incluyen alimentos muy concretos, tanto en calidad, como en cantidad. No será lo mismo comerse 500 kcal de tubérculos que 500 kcal de donuts.

Pero aquí vamos a hablar de la comida trampa, y de llevarla a cabo, como minimizar los posibles efectos secundarios, para sólo aprovechar lo positivo de ella, que será una pequeña ayuda en el estímulo del metabolismo, y un descanso emocional en el trabajo duro de llevar un plan nutricional de restricción calórica.

Organicemos de forma cronológica los pasos a seguir para minimizar el impacto negativo.

Una de las estrategias a seguir, será la de seguir con rigurosidad el plan alimenticio que llevarás programado para ese día. Liarla comiendo más o peor en las comidas previas a tu comida trampa, sumará todavía más calorías, y lo que queremos es justo lo contrario, y que ese exceso puntual de calorías y carbohidratos tengan una finalidad estratégica.

Los doctores Rachael Heller y Richard Heller, descubrieron que el páncreas libera una cantidad de insulina al comenzar a comer, similar a la que ha necesitado en su última liberación. Esto viene a decir que si te comes un helado, el disparo de insulina será elevado debido a la carga de azúcares del mismo, y en la comida posterior que hagas, aunque sea menor la ingesta de hidratos, el primer disparo de insulina, será muy similar al de la comida anterior del helado.

 

Esto plantea algunas soluciones frente a la comida trampa si la tienes controlada en lugar y tiempo.

Un buen truco puede ser contemplar  unas horas de ayuno previo. Esto además de mantener tu insulina a raya, activará la quema de grasas y sumará evidentemente menos calorías al día.

Otra posibilidad es retirar de las comidas previas a tu comida trampa la parte correspondiente a los carbohidratos, que son los que más disparan los niveles de insulina, o desde luego evitar comer algo que dispare tu insulina en la última comida previa a tu comida trampa.

Este es otro de los motivos por lo que deberías evitar el picoteo previo a una comida, sobre todo si va acompañado de pan y azúcares.

Además estos mismo científicos corroboran que durante una ingesta de alimentos, el páncreas lanza una primera dosis de insulina para regular la glucosa en sangre, y hace una revisión en aproximadamente una hora, si seguimos comiendo. Eso dará como resultado más insulina en sangre, con más comida y por tanto más facilidad de almacenar como grasa las calorías circulantes.

Puede existir algún contexto muy concreto como una depleción o vaciado de glucógeno muscular previo, lo que minimizaría la acumulación de grasa, ya que parte importante de esos carbohidratos pasarían  a sintetizarse como glucógeno muscular.

De aquí sale otro truco o recomendación, que sería planificar un entrenamiento de alta intensidad previo a esa comida libre, para de esta forma tener los depósitos de glucógeno de los músculos implicados en el entrenamiento, más vacíos y receptivos a esas calorías de la comida trampa. Recuerda que el entrenamiento Hist puede ser una magnífica ayuda, pero no deberías de cambiar tu planificación si no estás recuperado para volver a entrenar.

Beber agua media hora antes de la comida, llenará más tu estómago y conseguirá ese efecto de saciado antes que de no haber bebido. Además muchas veces confundimos hambre con sed, así que esta estrategia tan simple funciona bastante bien.

Comenzamos la comida trampa, y para seguir siendo un poco plasta, os voy a recomendar de primero una buena ensalada. Es un esfuerzo que bien vale la pena. No te digo que te comas una fuente de espinacas crudas, pero sí que una buena ensalada, ayudará a llena tu estómago antes y te dará más sensación de saciedad, y en menor plazo.

Comienzas con tu comida libre, y comienzas a comer lo que realmente te gusta. Procura comer despacio y disfrutar de cada bocado. Tienes que permitir que tu hipotálamo reciba las señales adecuadas de saciedad enviadas por la leptina y grelina, ambas encargadas del control de tu saciedad. Si comes demasiado rápido, meterás demasiadas calorías, antes de que estas hormonas se encarguen de hablar con tu cerebro e indicarle que estás sin hambre y satisfecho.

De hecho debes quedarte saciad@, no llen@. De sentirse saciad@, a llen@ pueden ir del orden de 1000 kcal, y de llen@ a rellen@, que es lo que nos suele ocurrir cuando asaltamos un buffet, puede sumar de 2000 a 3000 kcal. Total, que como se nos dispare la ansiedad podemos llegar a ingerir hasta 4000 kcal innecesarias, que mal trabajo pueden hacer en la consecución de tus objetivos para la pérdida de grasa.

 

Hablando de buffet, se ha demostrado científicamente que comemos lo que vemos, y si no que se lo pregunten a los que hacen el marketing de la comida basura. De elegir un lugar para comer, que sea un restaurante, o en tu casa, pero sacando a la mesa lo justo y preciso. Si abundan las raciones y bandejas para compartir, va a ser mucho más complicado frenar tu ímpetu y acabarás comiendo más de la cuenta.

Pasado este trance, deja para el final tu postre favorito, pero de nuevo, saca solo por ejemplo un helado de tarrina, y no el litro entero. Esto te lo dice uno con buena experiencia en ello jejejeje.

¿Cuanto llevas comiendo?, ¿has superado la hora máxima marcada?, ¿comiste despacio?, ¿estás satisfech@?. Genial!!!!, has conseguido utilizar esta estrategia de forma inteligente. Pero si todavía crees que te has podido pasar algo más de la cuenta tenemos otra recomendación.

En esta ocasión sería guardar un  ayuno posterior a esta comida libre. Por cierto, comida libre que recomiendo sea en una cena, ya que es más fácil acostarse y dejar de pensar en comida, que acudir a la siguiente comida del día con bastante más hambre de lo normal, debido al chute de insulina de la comida trampa.

El ayuno con unas infusiones o café sin edulcorantes, sin leche, y con un poco de canela, harán que frenes esa sensación de hambre y vuelvas con normalidad a tu plan nutricional habitual.

Te resumo los consejos a seguir:

1º Control férreo las horas previas, y cuadra un buen entrenamiento si es posible.

2º Bebe abundante agua antes

3º Prepara a tu cuerpo con enzimas digestivas

4º Comienza por una buena ensalada

5º Evita el picoteo previo y sobre todo los carbohidratos

6º Mastica bien y come despacio. Disfruta de la comida sin ansiedad

7º Come sin ansiedad hasta sentirte saciado y no lleno

8º Deja los carbohidratos para el final si es posible

9º No sobrepases una hora comiendo

10º Utiliza un ayuno posterior de al menos 16 horas si lo ves necesario.

 

!!!!! BUEN PROVECHO!!!!!